Dibujo de los Tres Cerditos: Actividad para Niños Paso a Paso y Consejos para Padres

Contenido en esta publicación
  1. Del cuento a la hoja: Cómo el dibujo de Los Tres Cerditos estimula el desarrollo infantil
    1. Beneficios clave de dibujar esta escena para niños de 3 a 7 años
    2. Materiales creativos y asequibles para la actividad
    3. Guía paso a paso para acompañar el dibujo sin imponer
    4. Cómo adaptar la complejidad según la edad del niño
    5. Vinculación con valores y aprendizaje cotidiano
  2. Guía detallada para el dibujo de los tres cerditos:
    1. La Cacería de Tesoros de la Naturaleza
    2. ¿Por qué esta actividad es tan valiosa?
    3. Juegos con Material Reciclado para Estimular la Motricidad Fina
    4. Ensartado con Tapas y Cintas
    5. Caja de Tesoros Texturizados
    6. Pintura con Pita (Para los más chiquitos, de 2-3 años)
    7. Parque de Autos con Tubos
    8. Clasificador de Semillas
    9. Juegos de Memoria con Sabor a Colombia
    10. El Loterón de las Frutas Tropicales
    11. ¿Qué Falta en la Tiendita?
    12. Secuencias Rítmicas con Sonidos Colombianos
    13. Memoria Táctil en la Bolsa Misteriosa
  3. Claves para el Éxito:
    1. Ideas Prácticas, Paso a Paso (¡y muy colombianas!):
    2. El Secreto del Éxito: Ambiente y Actitud
    3. Preguntas Frecuentes de este tema
    4. ¿A partir de qué edad puedo empezar a contarle el cuento y hacer dibujos de los Tres Cerditos con mi hijo?
    5. Mi hijo solo dibuja garabatos y no se parece a un cerdito. ¿Esto significa que no está desarrollando su creatividad?
    6. El lobo feroz asusta a mi niño y no quiere dibujar la parte en que sopla las casas. ¿Debo omitir esa parte de la historia?
    7. ¿Cómo puedo usar el dibujo de los Tres Cerditos para enseñarle algo más que solo colorear?

Dibujo de los Tres Cerditos, recordar el cuento de Los Tres Cerditos es evocar un pedacito de nuestra propia infancia, esa historia de trabajo, ingenio y la calidez del hogar. Pero ¿sabías que cuando tu niño toma un lápiz para dibujar al cerdito travieso o la casita de paja, está haciendo mucho más que un simple garabato? Está dando sus primeros pasos en un viaje de desarrollo fundamental, donde su motricidad fina, su creatividad y su comprensión del mundo se entrelazan.

Dibujo de los Tres Cerditos

En Colombia, donde celebramos la tradición oral y el valor de los cuentos que nos reúnen en familia, este clásico universal se convierte en una herramienta poderosa. A través del dibujo, los niños no solo representan personajes; conectan con conceptos de esfuerzo, inteligencia y la importancia de construir algo sólido, tan relevante como construir una amistad en el parque o ayudar a preparar la natilla en diciembre.

Invitar a los más pequeños a dibujar esta historia es abrir una puerta al aprendizaje a través del juego y la exploración sensorial. Es una oportunidad para que, guiados por su curiosidad y su mano, descubran texturas con sus crayolas, experimenten con colores tan vivos como nuestras flores del café y, sobre todo, compartan un momento de conexión y logro a su lado.

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Del cuento a la hoja: Cómo el dibujo de Los Tres Cerditos estimula el desarrollo infantil

La historia de Los Tres Cerditos es un tesoro narrativo que, cuando se traslada al dibujo, se convierte en una poderosa herramienta de desarrollo. Más allá de ser una simple manualidad, invitar a los niños a dibujar esta escena les permite procesar conceptos fundamentales como el esfuerzo, la previsión, las consecuencias y el trabajo en equipo. Al tomar el lápiz, ellos no solo representan a los cerditos y al lobo; están organizando sus ideas, ejercitando su motricidad fina y dando rienda suelta a su imaginación para recrear un universo de casas de paja, madera y ladrillo que puede ubicarse perfectamente en un campo boyacense o en la costa Caribe. Esta actividad es un puente perfecto entre la escucha atenta y la expresión creativa.

Beneficios clave de dibujar esta escena para niños de 3 a 7 años

Al plasmar esta historia, los niños trabajan múltiples áreas de su desarrollo. La motricidad fina se afina al intentar controlar el trazo para hacer círculos (los cerditos), triángulos (los techos) o cuadrados (los ladrillos). Secuenciar la historia en dibujos –primero la casa de paja, luego la de madera, finalmente la de ladrillo– fomenta el pensamiento lógico y la comprensión de causa-efecto. Además, es una ventana para observar sus emociones: ¿cómo dibuja al lobo? ¿Feroz o quizás un poco tonto? ¿Los cerditos se ven asustados o felices y seguros en su casa fuerte? Esto nos habla de su procesamiento emocional y su sentido de seguridad.

Área de Desarrollo¿Qué se Estimula?Ejemplo en el Dibujo
Motor FinoControl del lápiz, precisión, coordinación ojo-mano.Dibujar los ladrillos ordenados de la casa fuerte.
CognitivoMemoria, secuenciación, resolución de problemas.Recordar y ordenar los eventos: construcción, embate del lobo, desenlace.
LenguajeVocabulario, narración, expresión de ideas.Describir los materiales: paja, madera, ladrillo, chimenea.
Socio-emocionalIdentificación de emociones, valores de esfuerzo y perseverancia.Representar la calma del cerdito trabajador vs. el miedo de los otros.

Materiales creativos y asequibles para la actividad

No se necesitan materiales costosos. Se puede hacer con lo que hay en casa, dándole un toque colombiano. La clave es ofrecer variedad para enriquecer la experiencia sensorial. Para el dibujo base, hojas de papel bond o reciclado son perfectas. En lugar de lápices de colores comunes, se pueden ofrecer crayolas de cera de abeja, tintes naturales a base de remolacha o curuba para dar color, o incluso pedazos de tela o lana para pegar y representar la paja. Para la casa de ladrillo, un sello casero hecho con la mitad de una papa tallada puede ser divertido. Incluir elementos táctiles diferencia una simple ilustración de una creación memorable.

Material BásicoAlternativa Creativa y Local¿Qué Representa?
Lápices de coloresTizones de carbón suave o pintura hecha con café colado.El color de la madera o el suelo.
Pegante líquidoHarina de maíz (arepa) cocinada con agua para hacer engrudo.Para pegar elementos en 3D de manera segura.
Papel brillanteRetazos de fique o paja pegados.La frágil casa de paja.
AlgodónCopos de algodón real (si se tiene acceso) o borradores desmenuzados.El humo saliendo de la chimenea.

Guía paso a paso para acompañar el dibujo sin imponer

Acompañar no es dirigir. El adulto es un guía que facilita, no un juez que critica. Comienza con una conversación: ¿Qué parte de la historia te gustó más? ¿Cómo te imaginas la casa de ladrillos? Luego, sugiere empezar por los personajes: Podemos dibujar a los tres cerditos primero, cada uno con su personalidad. Si el niño se frustra, modela con tu propia hoja: Yo voy a intentar dibujar un lobo con mucho viento en los pulmones, ¡soplando!. Celebra el proceso, no solo el resultado. Frases como ¡Veo que te esforzaste mucho en hacer cada ladrillo! validen más que un qué bonito quedó.

PasoRol del AdultoPreguntas o Frases Clave
1. Recordar la historiaNarrador y motivador.¿Con qué material crees que el lobo tuvo más problema?
2. Planear el dibujoFacilitador de ideas.¿Quieres dibujar el momento del soplido o el final feliz en la casa segura?
3. Durante el trazoObservador y apoyador.Cuéntame sobre este cerdito que estás dibujando. ¿Es el que trabajó duro?
4. Reflexión finalAudiencia interesada.Me encanta cómo representaste la fuerza de la casa. ¿Podrías contarme la historia con tu dibujo?

Cómo adaptar la complejidad según la edad del niño

La actividad debe ser un reto alcanzable. Para los más pequeños (3-4 años), el enfoque está en la exploración sensorial y los garabatos con sentido. Podemos dibujar nosotros un contorno simple de una casa y dejar que ellos la llenen de color o peguen trocitos de papel para la paja. Entre los 4 y 5 años, pueden intentar formas más definidas: ayudarles a dibujar círculos para los cerditos y un cuadrado grande para la casa. A partir de los 6 años, podemos introducir detalles y perspectiva: la chimenea, el lobo con expresión, diferentes texturas para cada casa. La complejidad no está en el realismo, sino en la riqueza de la narrativa que ellos pueden incluir.

Rango de EdadObjetivo PrincipalActividad Adaptada y Ejemplo
3 - 4 añosMotricidad y asociación historia-imagen.Pegar paja (hilos de lana) sobre una casa predibujada y soplar como el lobo.
4 - 5 añosDiferenciar personajes y elementos clave.Dibujar los 3 cerditos (círculos) cerca de 3 casas de distintos tamaños.
5 - 6 añosSecuenciar eventos y añadir detalles.Hacer 3 dibujos separados: construcción, ataque del lobo, celebración final.
6 - 7 añosNarrativa visual rica y expresión emocional.Dibujar una escena única con todos los elementos, mostrando emociones en los rostros y acción.

Vinculación con valores y aprendizaje cotidiano

Esta actividad es una oportunidad de oro para hablar de valores sin sermonear. El dibujo se convierte en un punto de partida para conversaciones significativas. Al hablar de la casa de ladrillo, podemos relacionarlo con la importancia de hacer las cosas bien desde la primera vez, como cuando ordenamos nuestros juguetes para que no se pierdan. Podemos preguntar: ¿En qué se parece el cerdito trabajador a mamá o papá cuando preparan la comida con cuidado?. También podemos localizar la historia: ¿Y si los cerditos fueran colombianos? ¿Su casa de ladrillo tendría techo de teja de barro?. Esto conecta la fábula universal con su entorno inmediato, haciendo el aprendizaje profundo y personal.

Guía detallada para el dibujo de los tres cerditos:

La Cacería de Tesoros de la Naturaleza

Qué necesitas: Solo una bolsa de tela (una de las que usamos para el mercado) y ojos curiosos.
Cómo se hace: Salgan juntos a su jardín, a la plaza del barrio o a una zona verde segura. Propón un reto: Hoy vamos a ser exploradores y a llenar nuestra bolsa con tesoros de la naturaleza de un solo color. ¿Empezamos con el color… amarillo, como el sol de Medellín?
Guía durante el juego: Acompaña al niño. Mira, ¿esta hojita es amarilla? ¿Y esta florita? ¡Perfecto, va a la bolsa! ¿Encontramos una piedra amarilla? No se trata de llenar la bolsa, sino de buscar con atención.
Para ampliar: Al llegar a casa, vacíen la bolsa sobre una mesa o el piso. Clasifiquen los tesoros: hojas, piedras, flores. Hablen sobre sus texturas: Esta piedra está lisa, esta corteza está áspera. Pueden hacer un dibujo pegando algunos de los tesoros encontrados.

¿Por qué esta actividad es tan valiosa?

Más allá de las habilidades motoras, este juego conecta al niño con su entorno inmediato. Aprende a observar los detalles del gualanday de la cuadra, la forma de las hojas del mango o los colores de las buganvilias. Está creando un vínculo con la biodiversidad colombiana desde lo cotidiano. Además, al darle una misión específica (buscar un color), fomentas su atención y seguimiento de instrucciones.
Recuerda siempre: La supervisión es clave. Asegúrate de que el espacio sea seguro y de que el niño entienda que no debe llevarse a la boca lo que encuentre. El objetivo es el disfrute compartido y el descubrimiento, no la perfección de la colección.
Empieza con un color. La próxima semana, pueden buscar texturas (cosas suaves, cosas ásperas) o formas (redondas como una naranja, largas como una vara). Tienes un mundo de aprendizaje justo afuera de tu puerta.

Juegos con Material Reciclado para Estimular la Motricidad Fina

La motricidad fina es esa habilidad maravillosa que permite a los niños hacer movimientos precisos con sus manos y dedos. Es la base para escribir, abotonar una camisa o usar tijeras. En Colombia, podemos aprovechar materiales que usualmente desechamos para crear actividades divertidas y estimulantes.

Ensartado con Tapas y Cintas

Materiales: Tapas plásticas de gaseosa (lavadas), cinta de zapatos o cordón de zapato viejo, marcador.
Cómo se hace: Perfore un agujero en el centro de cada tapa plástica. En un extremo de la cinta, ate un nudo grande para que las tapas no se salgan. Pídale al niño que ensarte las tapas como si fuera un collar.
Beneficio: Fortalece la coordinación ojo-mano y la pinza digital (ese movimiento entre el dedo índice y pulgar). Pueden crear patrones de colores, clasificar por tamaño o incluso hacer collares para el Día de la Madre con tapas pintadas.

Caja de Tesoros Texturizados

Materiales: Una caja de zapatos, retazos de tela (lana, algodón, jean), botones grandes, tapas de frascos, anillos de cortina, esponjas.
Cómo se hace: Corte un agujero circular en la tapa de la caja. Dentro, coloque diversos objetos con diferentes texturas y formas. El niño introduce su mano para reconocer y sacar cada tesoro sin verlo.
Beneficio: Desarrolla el sentido del tacto y la discriminación de formas, además de la fuerza en la mano. Es como jugar a adivinar si agarró un botón de mamá o una semilla de aguacate.

Pintura con Pita (Para los más chiquitos, de 2-3 años)

Materiales: Trozos de pita o fique (ese que usamos para empaques), platos desechables, témperas lavables.
Cómo se hace: Enrolle un trozo de pita hasta formar una bolita gruesa, asegurándola bien. Vierta un poco de témpera en el plato. El niño toma la bolita de pita, la moja en la pintura y la presiona sobre papel para crear sellos y formas.
Beneficio: Promueve el agarre de pinza y la presión controlada. Además, conecta al niño con materiales naturales de nuestro entorno. Las pinturas pueden ser de los colores de la bandera de Colombia.

Parque de Autos con Tubos

Materiales: Tubos de papel higiénico o de papel de regalo, cinta adhesiva de color, carritos pequeños.
Cómo se hace: Pegue varios tubos en una cartulina o pared a diferentes alturas y ángulos, creando un circuito o rampa. El niño debe pasar el carrito por los tubos, sosteniéndolo con precisión.
Beneficio: Mejora la coordinación bilateral (usar ambas manos juntas) y la planeación motriz. Puede convertirse en un juego sobre las carreteras de nuestra región.

Clasificador de Semillas

Materiales: Una bandeja de huevos vacía, mezcla de semillas grandes (fríjoles, lentejas, garbanzos), pinzas de ropa (sin muelle) o cucharas pequeñas.
Cómo se hace: Ponga la mezcla de semillas en un recipiente. El niño, usando las pinzas de ropa adaptadas o una cuchara, debe tomar cada semilla y colocarla en un hueco diferente de la bandeja, clasificando por tipo o color.
Beneficio: Entrena la disociación de los dedos (movimiento independiente) y la precisión. Es una excelente actividad previa a la escritura. Aproveche para hablar de los alimentos típicos como el fríjol o las lentejas.
Recuerde siempre: La supervisión de un adulto es clave, especialmente con objetos pequeños. Adapte la dificultad a la edad del niño, celebrando cada logro. El juego no es solo diversión; es el trabajo más serio de la infancia. ¡Manos a la obra!
Representación gráfica de la interacción entre los tres cerditos y el lobo en el dibujo infantil.

Juegos de Memoria con Sabor a Colombia

La memoria es como un músculo que se fortalece jugando. En la primera infancia, ejercitarla a través del juego no solo es divertido, sino crucial para el desarrollo de la atención, la concentración y el pensamiento lógico. Aquí te traemos ideas prácticas, con elementos que seguramente tienes en casa o que reflejan nuestro entorno.

El Loterón de las Frutas Tropicales

Materiales: Cartulina, marcadores, imágenes o dibujos de frutas como la gulupa, el lulo, la uchuva, el mango y la pitaya.
Cómo jugar: Crea tarjetas dobles (dos de cada fruta). Para niños más pequeños (2-3 años), empieza con solo 3 parejas. Colócalas boca abajo y turnaos para voltear dos. Si son iguales, se las queda el jugador. Si no, se vuelven a poner boca abajo. ¡Gana quien más parejas consiga!
Aprendizaje: Memoria visual, vocabulario (nombres de frutas), tolerancia a la frustración.

¿Qué Falta en la Tiendita?

Materiales: Objetos cotidianos colombianos: una moneda de $100, un tamalito de juguete, una mini arepa, una chapita, una hoja, una semilla de aguacate.
Cómo jugar: Coloca 4 o 5 objetos sobre la mesa. Pídele a tu hijo que los observe con atención por 30 segundos. Luego, que cierre los ojos o se dé la vuelta. Retira UN objeto y pregúntale: ¿Qué falta en nuestra tiendita?. Aumenta la dificultad añadiendo más objetos.
Aprendizaje: Memoria de trabajo, atención al detalle, identificación de objetos cotidianos.

Secuencias Rítmicas con Sonidos Colombianos

Materiales: Tu cuerpo y objetos sonoros: una cuchara de palo, una maraca (o una botella con lentejas), palmadas.
Cómo jugar: Crea una secuencia sonora corta. Por ejemplo: Palmada - Sonido de maraca - Palmada. Repítela y pídele a tu hijo que la copie. Luego, invítale a él a crear una secuencia para que tú la memores. Usa ritmos de cumbia o bambuco de forma muy sencilla.
Aprendizaje: Memoria auditiva, sentido del ritmo, coordinación.

Memoria Táctil en la Bolsa Misteriosa

Materiales: Una bolsa de tela que no sea transparente y objetos con texturas distintas: una piedra lisa del río, un trozo de fique, una piña, una esponja, una concha.
Cómo jugar: Sin que el niño vea, coloca un objeto dentro de la bolsa. Pídele que meta la mano, lo toque y trate de adivinar qué es solo con el tacto. Para mayor desafío, pon varios objetos dentro, nómbralos, y luego pídele que encuentre uno específico sin mirar.
Aprendizaje: Memoria táctil, vocabulario descriptivo (áspero, liso, rugoso), discriminación sensorial.

Claves para el Éxito:

Empieza fácil: El éxito inicial motiva. Comienza con pocos elementos y aumenta la complejidad poco a poco.
Juega tú también: Tu participación activa es el mejor estímulo. Ríete si te equivocas, modela la paciencia.
Aprovecha los momentos: Se puede jugar a ¿Qué falta? en el plato del desayuno o a crear secuencias en la fila del banco.
Celebra el esfuerzo, no solo el acierto: Frases como ¡Qué bien te fijaste! o Casi lo logramos, intentemos otra vez construyen una mentalidad positiva.
Estos juegos son más que un pasatiempo; son cimientos para el aprendizaje escolar y la vida. Con creatividad y cariño, puedes transformar cualquier momento en una oportunidad para fortalecer la memoria de tu hijo, conectándolo jugando con las riquezas de nuestro entorno colombiano.

Ideas Prácticas, Paso a Paso (¡y muy colombianas!):

Para los más chiquitos (2-3 años):
Clasificar los frijoles o lentejas: Prepara dos recipientes y un pequeño tazón con una mezcla de fríjoles rojos y fríjoles bayos (o lentejas y arvejas secas). Invítalo a separarlos con sus deditos. Es una excelente actividad de motricidad fina y concentración.
Regar las matas: Consíguele una regadera pequeña, de esas de plástico colorido que venden en las tiendas de barrio. Asignale una o dos matitas (un par de hierbabuena o tomillitos en una maceta) para que sea su responsabilidad. Aprende sobre cuidado de la vida y causa-efecto.
Parear los calcetines: Al sacar la ropa limpia, dale un pequeño montoncito de medias (limpias). El reto de encontrar las parejas es como un rompecabezas práctico que ejercita su memoria visual.
Para niños en crecimiento (4-5 años):
Preparar la mesa: Puede encargarse de poner las servilletas, los cubiertos que no sean filosos (como cucharas para la sopa) o los pocillos para el chocolate o el café de los adultos. Enséñale a contar: Necesitamos cuatro servilletas, una para cada uno.
Armar su propio aperitivo: En un lugar seguro de la cocina, dale opciones limitadas y fáciles de manejar: un plátano maduro para que lo pele (con supervisión), un pocillo con yogur y cuchara, o arepitas para que les ponga el queso rallado encima. La sensación de logro es inmensa.
Limpiar el polvo: Dale un paquito de microfibra o un trapo pequeño humedecido. Asígnele una superficie baja y segura, como las patas de la mesa, un estante bajo o sus propios juguetes de plástico. Se sentirá orgulloso de dejar todo brillante.
Para los casi expertos (6-7 años):
Lavar frutas y verduras: Deja que lave bajo el chorro de agua las papas, las zanahorias o las mandarinas que compraron en la plaza de mercado. Háblale de los alimentos de nuestra tierra.
Hacer su cama: No busques perfección, sino el hábito. Enséñale a estirar y acomodar la cobija o el edredón. Puedes convertirlo en un juego: Vamos a hacer que la cama parezca una sabana plana, sin montañas.
Preparar elementos para una salida: La noche anterior, pídele que prepare su equipo de explorador: poner en su mochila su botella de agua, un pañuelo y su gorra para el paseo del domingo.

El Secreto del Éxito: Ambiente y Actitud

  1. Prepara el ambiente: Ten a la mano herramientas a su medida: un banquito seguro para alcanzar el lavamanos, recipientes pequeños y livianos, y un espacio despejado para trabajar.
  2. Enfócate en el proceso, no en el resultado: Si se derrama un poco de agua o el polvo no quedó perfecto, no importa. Agradécele su ayuda y luego, discretamente, puedes repasar la tarea. Tu frase mágica es: ¡Gracias por tu ayuda, juntos lo hicimos muy bien!.
  3. Sé constante: Asignale una o dos responsabilidades de la casa acordes a su edad. La constancia crea el hábito y el sentido de pertenencia.
    Recuerda, mamá, papá o cuidador: no estás criando a un ayudante, estás criando a un ser humano capaz, responsable y con un profundo amor por su hogar. Cada frijol clasificado y cada pocillo puesto en la mesa son los cimientos de esa autonomía que florecerá con los años

Preguntas Frecuentes de este tema

¿A partir de qué edad puedo empezar a contarle el cuento y hacer dibujos de los Tres Cerditos con mi hijo?

Puedes introducir la historia y los personajes desde que tu bebé tiene alrededor de 1 año, adaptando tu enfoque. Para los más pequeños (1-3 años), el valor está en escuchar tu voz, ver los colores y reconocer las formas simples: Mira, el cerdito rojo. Haz garabatos juntos y nombra los elementos: Este es el lobo, ¡ufff!. La edad ideal para que empiecen a dibujar con una intención más clara y a seguir la narrativa es entre los 3 y 4 años. No se trata de que dibujen bien, sino de que disfruten el proceso de creación y la interacción contigo. En Colombia, puedes conectar la historia con nuestra cultura preguntando: ¿Y si la casa fuerte fuera de bahareque como las casas campesinas?, usando materiales como barro o arcilla para modelar, uniendo el cuento clásico con nuestras tradiciones.

Mi hijo solo dibuja garabatos y no se parece a un cerdito. ¿Esto significa que no está desarrollando su creatividad?

¡Para nada! Los garabatos son la primera y fundamental etapa del dibujo infantil. Cada línea, mancha y círculo representa un enorme avance en su motricidad fina, coordinación ojo-mano y expresión. En lugar de corregirlo o pedirle que dibuje mejor, valora su esfuerzo y hazle preguntas narrativas: Cuéntame, ¿este cerdito está feliz en su casa de paja? ¿Qué está haciendo?. El desarrollo de la creatividad no se mide por la fidelidad del dibujo, sino por la riqueza de la historia que el niño construye alrededor de sus trazos. Anímalo a usar colores vivos, como los de nuestra bandera o las mariposas amarillas, y celebra su proceso único.

El lobo feroz asusta a mi niño y no quiere dibujar la parte en que sopla las casas. ¿Debo omitir esa parte de la historia?

Es una reacción común y comprensible. En lugar de omitir el conflicto, que es clave para la trama, puedes manejarlo de forma pedagógica y tranquilizadora. Primero, valida su emoción: Sí, da un poquito de miedo, ¿verdad?. Luego, enfócate en la solución y el trabajo en equipo de los cerditos. Al dibujar, propón alternativas: Vamos a dibujar la casa de ladrillos muy, muy fuerte. ¿Qué le podemos poner para que el lobo no pueda entrar? ¿Un cerroquito como el Monserrate? ¿Un río Cañacastala?. Transforma el miedo en una oportunidad para dibujar soluciones, fortaleciendo en tu hijo la sensación de seguridad y capacidad para resolver problemas. Puedes incluso dibujar al lobo finalmente tomando tinto con los cerditos, creando un final alternativo y pacífico.

¿Cómo puedo usar el dibujo de los Tres Cerditos para enseñarle algo más que solo colorear?

Este cuento es una mina de oro para el aprendizaje integral. Aprovecha el dibujo para trabajar conceptos clave. Pídele que dibuje las tres casas de diferente tamaño (grande, mediana, pequeña) o con diferentes materiales (rayas para la paja, cuadritos para la madera, puntos para los ladrillos). Hablen sobre esfuerzo y perseverancia: Vamos a pintar muchos ladrillos, como el cerdito trabajador. También puedes introducir conceptos de nuestro entorno: ¿La casa de paja podría ser como una ranchería en la costa? ¿Y la de ladrillos como una casa en el barrio?. La actividad deja de ser solo manual para convertirse en una experiencia que fortalece valores, conocimiento del medio y pensamiento lógico, todo a través de la punta de un lápiz y una buena conversación.



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